domingo, mayo 22, 2022
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RUTA DE LAS MUJERES EN LA HISTORIA AJOFRINERA.

Normalmente la Historia carece de grandes personajes históricos femeninos, pero realmente esto no es así. Castilla tuvo entre sus mejores gobernantes a Isabel y a su hija, la reina Juana, la leona de Castilla. Lo mismo se podría decir del reino de Inglaterra y posteriormente del Reino Unido, con tres reinas muy importantes de distintas épocas: Isabel I, la Reina Victoria o la actual, Isabel II de la Casa Windsor (Sajonia-Coburgo).

En el arte ocurre lo mismo, entre numerosos nombres de artistas hombres destacan mujeres como Sofonisba Anguisola, la Roldana (Luisa Ignacia Roldán), Clara Peeters, Frida Khalo o Támara de Lempicka entre otras muchas en un mundo dominado por el sexo masculino.

Lo mismo ocurre en otras facetas de la vida, y como no, en la intrahistoria de un pequeño pueblo toledano como es Ajofrín. Nuestro recorrido empieza en el Ayuntamiento, en el Museo de Jacinto Guerrero, destacando a la madre del maestro Guerrero, doña Petra Torres. Una matriarca en toda regla, apegada a las costumbres y usos de finales del siglo XIX y que saco adelante una familia tras la muerte de su joven marido. El carácter de doña Petra modificó las costumbres del maestro Jacinto Guerrero, de su hermano Inocencio y de su sobrino Juan.

Aprovechando el mundo de la lírica vamos a dar a conocer a una de las sopranos más grandes de nuestro país, la ajofrinera Josefina Meneses, nacida en 1947. Trabajó con grandes maestros de la zarzuela como Federico Torroba, Pablo Sorózabal y Manuel Moreno Buendía. Ha llenado teatros en distintas ciudades españolas y también actuó en el Kennedy Center de Washington o en el Teatro Colón de Buenos Aires. Es considerada como una de las mejores sopranos del panorama nacional y en su carrera artística ha recibido muchos premios y homenajes, el último ser pregonera en las Ferias y Fiestas de Ajofrín en 2017.

Cuando el Museo de Jacinto Guerrero se traslade a su Casa Museo, se pretende dejar un pequeño espacio de este museo para instalar un Museo de los distintos músicos del pueblo (Josefina Meneses, Fernando Moraleda, Demetrio Ballesteros, Benito Ballesteros, Mariano Ballesteros de la Peña y Jesús Alberto Luna).

Del Ayuntamiento nos trasladamos a nuestra Iglesia, cuya advocación es a Santa María Magdalena, que en los Evangelios apócrifos dicen que era una de las discípulas preferidas de Jesús, incluso, a partir de finales del siglo XIX, se ha puesto en circulación una hipótesis que dice que María Magdalena era la esposa o compañera sentimental de Jesús, como aparece en la obra del abate Sauniére «El enigma sagrado» o en el betseller de Dan Brown «El código da Vinci«.

Desde el centro del pueblo vamos a la Cárcel Visigoda de Ajofrín para conocer la historia de María Martín de Gracia, una beata de la orden de los Jerónimos, que fundó distintos conventos y además, fue una activa inquisidora, llevando a cabo una gran reforma dentro del clero toledano y contando con el apoyo del deán y el capellán mayor de la Catedral toledana.

En la Cárcel no podemos dejar pasar la historia de la madre de José Luis Torío, de como recuperó la Cárcel del olvido y de la desidia del tiempo.

Después nos trasladamos al convento. Convento de la orden de los dominicos, fundado por Juana Criado en 1611, tras escindirse del convento superior de San Jacinto en Madridejos y fundar un convento para novicias.

Subimos hasta la carretera, para ver lo que queda de unos de los edificios más grandes y peor conservados de nuestro municipio, la Casa Grande o casa de Inés Barroso. Casada con Pedro Alfonso pero siendo el cerebro pensante de la familia, en una época en que los conflictos y los duelos se daban entre familiares, como bien le ocurrió a los reyes Pedro I y su hermanastro Enrique II.

Además, la señora de Ajofrín, Inés Barroso, fue una de las grandes mecenas de las artes, encargando el célebre sepulcro de su hijo en el Convento de Santo Domingo el Antiguo, una de las obras maestras de la escultura funeraria gótica en la península, de la misma talla que la del Doncel de Sigüenza (Martín Vázquez de Arce) muerto en la batalla de la Vega de Granada en 1486.

El último punto de nuestra ruta es la Fuente de San Ildefonso. Podríamos elegir cualquier otra fuente, como la del Caño Viejo. Aquí vemos las labores de la mujer rural en una época no tan lejana, cuando todavía la «industrialización» no había llegado (si llegó alguna vez) a nuestro campo. Las mujeres iban a por agua con cántaros, para las necesidades de la casa y para dar de beber a los animales.

Para finalizar se pueden degustar los siempre característicos dulces en las diferentes panaderías del pueblo. Y si gustamos de sabores con más fuerza, siempre es aconsejable reservar en los distintos bares y restaurantes para probar la jugosa carne de caza, todo ello acompañado por su charcutería, oficios en los que la mujer siempre estaba presente y ha dejado una huella imborrable en ellos.

Tanto ayer como en el presente, las mujeres han protagonizado la vida cultural, laboral y artística de todos los lugares y Ajofrín no es la excepción, un ejemplo claro de las profesiones del futuro son las publicistas, ilustradoras o incluso hasta instagramers.

Así, haciendo mención a todas esas mujeres anónimas que fueron las que hicieron importante a este pueblo, terminamos la Ruta de las mujeres en la Historia ajofrinera.