jueves, diciembre 14, 2017
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Concentración contra la violencia machista

cartel violencia contra la mujer

Dentro de las actuaciones de la Estrategia de Igualdad de Género de la Diputación de Toledo con motivo del 25 de Noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer ha convocado una concentración el día 24 de noviembre a las 19:00 horas frente al Ayuntamiento.

Bajo el lema #AlcemosLaVozContraElMachismo.

Más información: http://www.diputoledo.es/noticias_ampliada/2373

MANIFIESTO LEÍDO en el pleno del 21 de noviembre a las 20:00 horas del 2017.

DIA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Ni los hombres son imposibles, ni las mujeres incomprensibles. ¿Por qué nos hace sufrir tanto el amor?,  ¿es tan difícil llevarnos bien, pasadas las primeras fases de la relación? Las respuestas son muchas, pero lo cierto es que cuando el amor empieza a fallar nos sentimos solas y no sabemos qué podemos esperar de nuestra pareja porque, en realidad, desconocemos cómo es de verdad, cómo siente, en qué nos parecemos, en qué nos diferenciamos, qué nos aleja, qué nos acerca, qué nos une, qué nos separa… merece la pena luchar por algunas relaciones y  debemos poner fin a otras en las que el desamor ha hecho acto de presencia.

En lo que va de año,  cuarenta y tres  mujeres han muerto en España víctimas de la violencia de género.

Cuarenta y tres madres, hermanas, hijas o amigas. Cuarenta y tres  historias que estaban escribiéndose. Cuarenta y tres proyectos de vida arrebatados.

Todavía hoy, en pleno siglo XXI, el simple hecho de nacer mujer puede suponer un factor de riesgo para la propia vida.

La violencia, cualquier clase de violencia, es detestable y condenable.  Pero la violencia en el ámbito familiar, contra la mujer y en muchos casos también contra los hijos, debería avergonzar a cualquier sociedad que aspire a denominarse justa.

La violencia contra la mujer nos aleja del objetivo de igualdad y justicia social. Menoscaba el normal ejercicio de los derechos humanos.  Impide el desarrollo de las libertades más elementales.

Naciones Unidas definió en 1980 la violencia contra la mujer como “el crimen encubierto más frecuente del mundo”. Frente a esa realidad, estamos empeñados en acabar con esa lacra. Un drama que no es un fenómeno lejano. Tampoco exclusivo de un determinado segmento social económica y culturalmente más débil.

La violencia verbal o física contra la mujer se produce muy cerca de nosotros. En todos los estratos sociales.

El maltratador utiliza la violencia, la vejación, el aislamiento de la víctima, incluso la violencia contra los hijos como forma de control sobre su pareja o su ex pareja. Son selectivos en su violencia. Por eso es tan difícil detectar esas situaciones que solo ocurren “de puertas para adentro”.

Desgraciadamente, en muchos casos, cuando esas conductas trascienden es porque ya es demasiado tarde.

En los últimos años, ese círculo que encierra y anula a la mujer maltratada está comenzando a romperse. Estamos logrando abrir una brecha, una luz en el túnel.

Por un lado, haciendo especial incidencia en la educación como forma de preparar a las futuras generaciones en ese cambio de mentalidad en el que hoy estamos luchando.

Estamos sentando las bases de una sociedad en la que las futuras generaciones sean mejores ciudadanos, mejores personas.

Es esencial que los ciudadanos y ciudadanas comprendan que el maltrato contra la mujer es un problema real, cercano, que nos afecta y compromete a todos.

Sólo desde el conocimiento de la realidad se puede llegar a transformarla. Hemos avanzado mucho. No lo suficiente, sin duda. Pero hemos avanzado.

En los últimos años de la lucha contra la violencia, en la denuncia y en la percepción social que se tiene de estas conductas, hemos dado pasos. La sociedad está cambiando.

Las mujeres víctimas de maltrato, cada vez en mayor medida, están adquiriendo consciencia del apoyo con el que cuentan.

Pero hay que seguir trabajando. Todavía sigue siendo necesario el compromiso de todos.

Nuestra denuncia, individual y colectiva, del maltrato, la discriminación y la desigualdad.

Siguen siendo necesarios días como hoy, en el que todos y todas juntemos nuestras voces para denunciar y condenar la violencia que aún hoy se sigue ejerciendo contra la mujer.

Para lograr, en definitiva, una sociedad más justa, más libre, más igualitaria.